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Sandalias menorquinas "Historia y tradición"

Las sandalias abarcas, ibicencas o menorquinas, tienen su origen en la maravillosa isla de Menorca.

 

Menorca es una pequeña isla donde el terreno es escarpado y pedregoso. Para labrar la tierra los campesinos necesitaban calzarse una sandalia fuerte, pero flexible, a la vez que sencilla. Aunque la fecha exacta de la utilización de las primeras abarcas es desconocida, dice la leyenda, que los cartagineses que pasaron por Menorca hacia el año 200 AC.,ya llevaban unas sandalias de piel parecidas a las abarcas.

 

Los campesinos y labriegos de la zona, vieron que este tipo de calzado tenía una forma ideal para proteger sus pies, durante las largas jornadas de trabajo en el campo. Desde entonces, el diseño y la utilización de las sandalias menorquinas, ha ido evolucionando. En un principio estaban totalmente fabricadas en piel, cosidas a mano con hilo encerado.

 

Entre los años 1875 y 1885, el archiduque de Habsburgo Luis Salvador, escritor e historiador, en su obra: "Die Balearen in wort um bild" (Las Baleares descritas desde la palabra y el dibujo) describía las características de las sandalias menorquinas: “Las abarcas es el calzado típico de la gente del campo. Es de cuero vuelto de vaca y confeccionado con unas suelas que se compran cortadas para montar en casa...”

 

A principios del siglo XX, con la aparición del automóvil y los neumáticos de caucho se produjo un cambio importante en el diseño de las sandalias menorquinas; los neumáticos, una vez gastados e inservibles para su uso por los automóviles, se empezaron a usar para reforzar la suela de las abarcas, por desgracia se desconoce quien fue el precursor de este cambio en el diseño, pero fue una mejora que consiguió una rápida aceptación, ya que se mejoraba el aislamiento frente a la humedad del campo, a la vez que se conseguía más flexibilidad y duración. Este es un buen ejemplo, de lo que hoy día llamaríamos reciclaje o reaprovechamiento de materias, algo que siempre ha estado muy presente en la cultura popular, sin necesidad de  modas o grandes campañas de publicidad.

 

Desde ese momento se sentaron las bases del diseño actual de las tradicionales menorquinas: Suela de goma, planta de cuero y empeine y tira del talón en piel de vaca.

 

Antiguamente la producción era básicamente, para uso personal y constituía una tarea obligada del campesino, la fabricación se hacia en casa, cosidas a mano con hilo encerado, con un punzón metálico, trabajo que requería un gran esfuerzo y destreza. Con el tiempo se empezó a utilizar la máquina de coser, con lo que se evitó el esfuerzo que suponía el cosido manual. Surgieron los primeros artesanos, que  empezaron a comercializar las abarcas,con una  producción local y muy limitada.

 

Hoy en día, las suelas de ruedas de coche se siguen utilizando en producciones reducidas, puramente artesanales, lo normal es utilizar suelas de caucho y otros materiales mas modernos e innovadores, especialmente creados para la fabricación de menorquinas, pero sin perder ni un ápice de su esencia original.

 

menorquinasA partir de la década de los años 60, este calzado casi exclusivo de la gente del campo, empezó a convertirse en un calzado muy apreciado por gran parte de la población de Menorca. Era costumbre, al comienzo del verano, encargar al artesano unas “abarques”. Durante los años 80 aparecieron los primeros empresarios que rediseñaron las abarcas, fabricándola con materiales y formas diversas. Poco a poco los visitantes de la isla de Menorca fueron adoptando las sandalias menorquinas como un calzado ideal para usar durante las vacaciones.

 

Poco a poco la demanda de este tipo de sandalias fue creciendo y la fabricación se extendió desde la isla de Menorca a la Península, donde se pusieron los avances tecnológicos al servicio de la fabricación, pero sin renunciar al factor artesanal, que  sigue ocupando un lugar muy importante dentro de la cadena de producción.

 

En la actualidad, las sandalias menorquinas, no son ajenas a los caprichos de la moda, cada año es fácil sorprenderse con atrevidos y originales diseños, pero lo importante es que conservan su espirito original de ser un calzado cómodo, flexible, transpirable y natural.

 

Existen modelos para todos los gustos: Pisos planos o con cuñas; pieles lisas, envejecidas, con calados, combinadas…

 

Es además un modelo, que en su versión de sujeción con velcro, se ha convertido en un imprescindible para los más peques de la casa. No lo dudéis, las sandalias menorquinas son siempre una buena opción para estar frescos y cómodos. Combinan con todo tipo de looks, desde los más clásicos, hasta los más desenfadados.

 

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